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¿Ollas nuevas? ¡Aprende a curarlas y que te duren una vida!

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3 de julio de 2026 · 2 min de lectura

¿Ollas nuevas? ¡Aprende a curarlas y que te duren una vida!

¡Qué lindo es estrenar una olla! Pero antes de mandarte a cocinar ese guiso espectacular, hay un paso clave que no te podés saltear: curarla. Sí, así como lo escuchás. Curar las ollas es un proceso simple que las prepara para el uso, creando una capa protectora que mejora su rendimiento y durabilidad. Dependiendo del material de tu olla, el proceso puede variar un poquito, pero la idea central es siempre la misma: sellar los poros o crear una superficie antiadherente natural.

Si tu nueva adquisición es de hierro fundido (¡un clásico!), el curado es fundamental. Estas ollas vienen con una capa protectora, pero reforzarla es una excelente idea. Lo primero es lavarla con agua caliente y un poquito de detergente suave, secarla muy bien. Después, la idea es untarla por dentro y por fuera con una capa finita de aceite vegetal (girasol, maíz, el que tengas). Asegurate de que no queden excesos. Luego, metela al horno boca abajo a unos 180-200°C por una hora. Dejala enfriar ahí mismo. Este proceso se puede repetir varias veces para un curado más robusto. ¡Vas a ver cómo la comida ya no se pega!

Para las ollas de acero inoxidable, el curado es un poco diferente y más simple, aunque no tan crítico como en el hierro. Generalmente, con un buen lavado inicial para eliminar cualquier residuo de fábrica es suficiente. Algunas personas optan por hervir agua con vinagre o limón para desinfectar y eliminar olores, pero con un buen detergente y un enjuague a fondo, tus ollas de acero inoxidable estarán listas para la acción.

Las ollas de cerámica o antiadherentes (teflón, etc.) suelen venir listas para usar. En estos casos, el curado no es necesario, sino más bien un buen lavado inicial para quitar cualquier polvo o residuo. Lo importante con este tipo de ollas es siempre usar utensilios de madera o silicona para no rayar la superficie y arruinar la capa antiadherente. ¡Cuidarlas es la mejor manera de que te duren!

En resumen, tomarte unos minutos para curar tus ollas nuevas es una inversión de tiempo que vale la pena. No solo las protege y alarga su vida útil, sino que también mejora la experiencia al cocinar, evitando que los alimentos se peguen y facilitando la limpieza. Así que, la próxima vez que te traigas una olla a casa, ¡ya sabés qué hacer para dejarla 10 puntos!